Vinos para la Salud.

Que son los taninos?

Son parte de los polifenoles que se encuentran en la piel de la uva. Se reconocen por el sabor secante en la boca. No todos los vinos tienen la misma cantidad de taninos, los que mayor concentración poseen son el  Cabernet Sauvignon, seguido del Syrah, Malbec, Merlot y Pinot Noir.

En el cuidado de la salud y sobre todo para prevenir y tratar las enfermedades cardiovasculares en los pacientes adultos, hay infinidad de recetas médicas y caseras que se recomiendan a diario. En las fiestas navideñas, se acostumbra consumir alimentos ricos en grasas saturadas, derivadas de animales, lo cual puede aumentar el riesgo de un mal control del colesterol e incrementar los factores de riesgo, por lo tanto se debe además aumentar el consumo de aceites cardiosaludables, como sería el aceite de oliva y el de canola, por el contenido en omega 3, procurar no comer muchas grasas saturadas, bebidas alcohólicas que puedan estimular y alterar el ritmo cardiaco. 

A este recetario se agregan ahora cierto tipo de prácticas naturales venidas de otros países, sobre todo australes, que tienen la costumbre de tomarse siempre un vino como aperitivo antes de las comidas. 

El mito es que para cuidar el corazón y alargar la vida se recomienda beber una copita diaria de vino tinto seco a cualquiera hora del día y sobre las comidas. ¿Qué hay de cierto en todo esto? 

Cierto: Estudios claros aún no existen, pero se recomienda consumir una copita de 30 centímetros de vino tinto seco diario, o sea más o menos una onza, debido al contenido de taninos, que produce mayor cantidad de colesterol bueno, o HDL, y sirve de cardioprotector, por su alta densidad. 

La función que éste tiene es que cuando hay colesterol malo, o sea el LDL, y además los triglicéridos se encuentran elevados, esa copita de vino ayuda a nivelar ese colesterol dañino para el organismo.  

Vino tinto, ¿Protege el corazón?

Se ha comprobado que cuando el colesterol malo se oxida, mediante los mecanismos de oxidación naturales del organismo, se promueve el desarrollo de enfermedades cardíacas. La reducción del riesgo es del 44% entre los bebedores de una a dos copas por día con relación a los no bebedores. 

La Asociación Americana del Corazón recomienda la necesidad de insistir en las medidas clásicas de protección cardiovascular y no olvidarse de ellas pensando que dos copas pueden sustituirlas.  

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardíacas encabezan la lista de causas de muerte en todo el mundo. Por eso a nadie sorprende que se tejan y destejan tantas hipótesis sobre los posibles métodos para prevenirlas. Las cardiopatías y los accidentes cerebro vasculares causan la muerte de 17 millones de personas al año, lo que equivale casi a una tercera parte de todas las defunciones del mundo. 

Si el consumo moderado de vino ayuda en la prevención, hay que tener en cuenta que no todos los vinos tienen el mismo poder contra la oxidación del colesterol malo.  

Un estudio publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry, en el cual un equipo dirigido por el investigador Edwin Frankel analizó 14 vinos tintos y 6 blancos de California, concluyó que los tintos tienen mayor poder antioxidante que los blancos, en especial los de las variedades antes mencionadas. Los vinos los tintos inhiben entre el 46 y el 100 por ciento la oxidación del colesterol, mientras que los blancos sólo lo hacen entre el 3 y el 6 por ciento.  

A nadie sorprendería que, en el corto plazo, los fabricantes de vinos incluyeran en las etiquetas el poder antioxidante de sus productos y los efectos que se le atribuyen como aliado de un corazón sano.

El poder antioxidante del vino tinto

A partir de ahí, la atención fue dirigida a los componentes no alcohólicos del vino tinto y al análisis de los taninos. Los taninos son sustancias naturales, astringentes y amargas que proceden de la maceración de los hollejos y de la crianza en madera. Su presencia se percibe en la lengua y en las encías . Los taninos frutales procedentes de la piel de la uva macerada en el mosto son más saludables y finos, mientras que los taninos de la madera son algo más agresivos.

Pero lo importante es que se descubrió que el pellejo de las uvas negras contiene un amplio rango de compuestos fenólicos. Concretamente ácidos fenólicos, flavonoides y resveratrol que tienen una gran capacidad de proteger a las lipoproteínas LDL de la oxidación. (Inhiben el colesterol malo, que una vez oxidado pasaría a formar una placa de ateroma en la pared de las arterias) . La “paradoja francesa” tenía su explicación : una copa de vino tinto en las comidas contribuye a evitar que las plaquetas sanguíneas se aglutinen.

Los beneficios del vino

1. Acción antiespasmódica

2. Activación de la secreción biliar

3. Acción antibacteriana

4. Efecto antihistamínico, que atenúa las reacciones alérgicas

5. Protección de las paredes arteriales, al fortalecer el colágeno y la eslatina que las forman

6. El vino aporta minerales y oligoelementos

  • Magnesio : disminuye el estrés
  • Zinc : mejora las defensas inmunitarias
  • Litio: equilibra el sistema nervioso
  • Calcio y potasio : garantizan un adecuado equilibrio iónico y eléctrico

7. Se recomienda en casos de anemia ya que contiene medio miligramo de hierro. Además el alcohol ayuda a la absorción del hierro

8. El consumo de vino tinto moderado durante las comidas palia la pérdida de memoria propia de personas de edad avanzada.

9. Actúa contra una enfermedad muy de moda: la anorexia o falta de apetito al estimular los órganos olfativos y gustativos.

10. Estos beneficios solo se producen con dosis moderados, nunca más de 30 gramos al día.

Tomado de www.sabormediterraneo.com

Que son los trigliceridos?

La hipertrigliceridemia se define como el aumento del nivel de concentración de los triglicéridos en la sangre.

Los triglicéridos son grasas neutras constituidas por un alcohol, el glicerol, combinado con tres moléculas de ácidos grasos, sintetizadas a partir de productos resultantes de la digestión de la grasa aportada por la dieta.

GrasasLa hipertrigliceridemia es una forma frecuente de dislipidemia, que a su vez se entiende como un trastorno de la concentración de los lípidos en la sangre. Los lípidos son compuestos químicos insolubles en agua, pero solubles en cloroformo y alcohol, importantes componentes de la dieta alimenticia por su elevado valor energético y porque se asocian con vitaminas y ácidos grasos esenciales. Entre los lípidos se incluyen las grasas, los esteroides, los fosfolípidos y los glucolípidos.

La hipertrigliceridemia se asocia con frecuencia con una enfermedad coronaria prematura, definida como la ocurrencia de un infarto de miocardio antes de los 55 años de edad en los hombres y de los 65 años en las mujeres.

La hipertrigliceridemia se correlaciona fuertemente con la presencia en la sangre de partículas densas de colesterol LDL (“colesterol malo”) y reducción del colesterol HDL “colesterol bueno”), circunstancias que se asocian también con la enfermedad coronaria prematura.

Son varios los trastornos genéticos que condicionan hipertrigliceridemia:
- La hiperlipidemia familiar combinada (afecta al 1% de la población).
- La dislipidemia residual en pacientes con diabetes tipo 2 bien controlada (afecta a más del 5% de la población).
- La hipoalfalipoproteinemia familiar (afecta al 1% de la población).

Cada uno de estos tres trastornos comparten hechos del llamado síndrome metabólico. Conjuntamente, estos tres trastornos se consideran responsables de más del 50% de los casos de enfermedad coronaria prematura.

La obesidad (sobre todo la obesidad central) se asocia con niveles elevados de triglicéridos y descenso del colesterol HDL (“colesterol bueno”).

Otras anormalidades que pueden condicionar el desarrollo de una hipertrigliceridemia secundaria son la diabetes incontrolada y el consumo de alcohol.

Los pacientes con niveles de trigliceridemia por encima de los 2000 mg por decilitro (22,6 milimoles por litro) casi siempre tienen ambas formas de hipertrigliceridemia, la genética y la secundaria.

La combinación de una hipertrigliceridemia con un aumento llamativo de la circunferencia de la cintura puede ser el mejor marcador de resistencia a la insulina (diabetes) y de riesgo de enfermedad coronaria que la hipertrigliceridemia sola.

Un análisis en ayunas del perfil lipídico es la prueba de laboratorio necesaria para el diagnóstico de la hipertrigliceridemia.

Para el tratamiento de la hipertrigliceridemia con riesgo de enfermedad coronaria prematura, la modificación del estilo de vida (reducción del peso corporal) y la medicación son las medidas básicas. Dejar de fumar se asocia con una mejoría en los niveles de lípidos en sangre.

Cuando los niveles de triglicéridos en sangre sobrepasan los 1.000 a 1.500 mg por decilitro (11,3 a 16,9 milimoles por litro) el paciente suele ser tratado con fibratos (Gemfibrozil 600 mg dos veces al día, o Fenofibrato , 145 mg una vez al día) para reducir el riesgo de pancreatitis. Los beneficios de este tratamiento para las elevaciones leves y moderadas de los triglicéridos son menos claros.

Los pacientes con hipertrigliceridemia muy elevada (por encima de 2000 mg por decilitro) no deben beber alcohol.

El ácido nicotínico (1.500 – 2000 mg una vez al día) en combinación con otros fármacos como las estatinas se ha mostrado eficaz en reducir la progresión de la ateroesclerosis en pacientes con hipertrigliceridemia y riesgo de enfermedad coronaria prematura.

Fuente: NEJM

Diabetes.

La diabetes mellitus (DM) o diabetes sacarina es un grupo de trastornos metabólicos, que afecta a diferentes órganos y tejidos y que dura toda la vida, caracterizada por un aumento de los niveles de glucosa en la sangre: hiperglicemia. Es causada por varios trastornos, incluyendo la baja producción de la hormona insulina, secretada por las células β del páncreas, o por su inadecuado uso por parte del cuerpo, que repercutirá en el metabolismo de los carbohidratos, lípidos y proteínas.

Los síntomas principales de la diabetes mellitus son emisión excesiva de orina (poliuria), aumento anormal de la necesidad de comer (polifagia), incremento de la sed (polidipsia), y pérdida de peso sin razón aparente. La Organización Mundial de la Salud reconoce tres formas de diabetes mellitus: tipo 1, tipo 2 y diabetes gestacional (ocurre durante el embarazo), cada una con diferentes causas y con distinta incidencia. Varios procesos patológicos están involucrados en el desarrollo de la diabetes, le confieren un carácter autoinmune, característico de la DM tipo 1, hereditario y resistencia del cuerpo a la acción de la insulina, como ocurre en la DM tipo 2.

Para el 2000, se estimó que alrededor de 171 millones de personas eran diabéticos en el mundo y que llegarán a 370 millones en 2030. Este padecimiento causa diversas complicaciones, dañando frecuentemente a ojos, riñones, nervios y vasos sanguíneos. Sus complicaciones agudas (hipoglucemia, cetoacidosis, coma hiperosmolar no cetósico) son consecuencia de un control inadecuado de la enfermedad mientras sus complicaciones crónicas (cardiovasculares, nefropatías, retinopatías, neuropatías y daños microvasculares) son consecuencia del progreso de la enfermedad. El Día Mundial de la Diabetes se conmemora el 14 de noviembre.

 

En el caso de que todavía no se haya diagnosticado la DM ni comenzado su tratamiento, o que no esté bien tratada, se pueden encontrar los siguientes signos (derivados de un exceso de glucosa en sangre, ya sea de forma puntual o contínua):

Signos y síntomas mas frecuentes:

Signos y síntomas menos frecuentes:

  • Vaginitis en mujeres, balanitis en hombres.
  • Aparición de glucosa en la orina u orina con sabor dulce.
  • Ausencia de la menstruación en mujeres.
  • Aparición de impotencia en los hombres.
  • Dolor abdominal.
  • Hormigueo o adormecimiento de manos y pies, piel seca, úlceras o heridas que cicatrizan lentamente.
  • Debilidad.
  • Irritabilidad.
  • Cambios de ánimo.
  • Náuseas y vómitos.
  • Aliento con olor a manzana.

El tratamiento nutricional del paciente variará dependiendo de la edad, peso, estatura, actividad física y condición nutricional. Sin embargo existen recomendaciones generales que todo paciente debe tomar en cuenta, entre las que se encuentran moderar y saber escoger el tipo de carbohidrato que debe consumir, así como la cantidad apropiada del mismo. Debe tener en cuenta disminuir el consumo de grasas saturadas, y las grasas en exceso provenientes de las carnes y lácteos. El consumo de frutas y hortalizas debe incrementarse para tratar de ingerir de éste tipo de carbohidratos, y la fibra que contienen estos alimentos. En general, los azucares están contraindicados para los pacientes con diabetes, ya que esos azucares ayudaran a mantener elevados los niveles de glicemia.

Recuerde que todo tipo de modificación en la dieta debe ser supervisada directamente por un especialista en el área de Nutrición.

Alimentación en la Hipertensión

corazon-7603341.jpgSe denomina hipertensión, o tensión arterial alta, a una elevación sostenida de los niveles de la presión sanguínea por encima de valores considerados normales (presión sistólica más de 160 mmHg, presión diastólica más de 90 mmHg).).
En su origen, influyen tanto factores personales y ambientales (edad, hábitos alimentarios y estilo de vida) como los genéticos: la tensión arterial tiende a elevarse con la edad, es también más frecuente que aparezca si la persona es obesa, lleva una dieta rica en sal y pobre en potasio (pobre en verduras, frutas y frutos secos, legumbres, cereales integrales), bebe elevadas cantidades de alcohol, no realiza actividad física, o sufre de estrés psicológico.
Prácticamente en el 90 % de los casos la hipertensión es primaria o de causa desconocida y, en menos de un 10 %, secundaria a otros procesos relacionados con alteraciones de origen renal, cardiovascular o del sistema endocrino.
La ciencia médica todavía no entiende por qué ocurren la mayoría de los casos de hipertensión arterial. Sólo se sabe que existen diferentes factores que aumentan el riesgo de hipertensión arterial…
Porqué se tiene Hipertensión?
• La herencia: una persona cuyos padres han tenido hipertensión arterial es más susceptible de desarrollarla.
• La raza: los negros tienen más posibilidades de desarrollar esta enfermedad que los blancos.
• Los varones tienen mayor riesgo que las mujeres hasta la edad de 55 años; a partir de esta edad sus riegos se igualan. A partir de los 75 años, las mujeres tienen más posibilidades de desarrollar hipertensión arterial.
• La edad: la tensión arterial tiende a subir con la edad, y por ello los ancianos tienen más riesgo de desarrollar hipertensión arterial.
• La sensibilidad a la sal: un consumo excesivo de sal causa hipertensión arterial en algunas personas.
• La obesidad y el sobrepeso.
• Consumo excesivo de alcohol.
• Uso de anticonceptivos orales y otros medicamentos (esteroides anabolizantes, antiinflamatorios no esteroideos, descongestivos nasales, eritropoyetina, etc)
• Sedentarismo
Desde la Alimentación
En el tratamiento de la hipertensión, es necesaria una dieta adecuada a las necesidades individuales, con control de sodio y una serie de recomendaciones que orienten a la persona hacia un estilo de vida más saludable.
El consumo actual de sal (cloruro sódico) en nuestro país se encuentra por encima de las necesidades reales de este mineral. El exceso de sodio se relaciona con la retención de líquidos en los tejidos del cuerpo y por tanto, con el incremento de los valores de tensión. Cuanto menos sodio contenga la dieta, más fácil será eliminar ese exceso por la orina y así contribuir a normalizar los niveles de tensión arterial. La dieta pobre en sodio, también beneficia a personas que padecen de enfermedad cardiovascular o hepática avanzada con retención de líquidos.
Por otro lado, la hipertensión se considera factor de riesgo de enfermedad cardiovascular, por lo que las recomendaciones dietéticas también deben incluir orientaciones para la normalización del peso (en caso de sobrepeso u obesidad), control de la calidad de la grasa y del colesterol, así como asegurar una cantidad adecuada de fibra y antioxidantes naturales, relacionados con la prevención de estas enfermedades.
Recomendaciones
Alcanzar o mantener un peso saludable mediante una ingesta adecuada de calorías.

Prescindir de la sal de mesa (normal, marina, yodada) y de la sal en el cocinado de los alimentos.
Reducir el consumo de grasas saturadas y colesterol como factor de prevención cardiovascular:
• Escoger las carnes más magras y quitar la grasa visible antes de su cocinado: pollo, pavo (sin piel), conejo, cinta de lomo, ternera magra, solomillo de buey, ternera o cerdo; y desgrasar los caldos de carne o aves en frío.
• Aumentar el consumo semanal de pescado fresco a unas cuatro raciones.
• Se permiten de 4 a 6 huevos a la semana (si no existe contraindicación médica).
• Aliñar los platos con aceites vegetales (oliva, girasol) mejor que con mantequilla o margarina, añadiéndolos a los alimentos después de cocinados para evitar exceso de grasa y colesterol.
El efecto del café en la tensión arterial es escaso y de breve duración por eso no es preciso suprimirlo, aunque se recomienda tomarlo con moderación.

Es importante tomar cantidades adecuadas de calcio. El calcio necesario lo aportan diariamente: 2 vasos de leche ó 1 vaso de leche más 2 yogures, o en su lugar 60 gramos de queso bajo en sodio.

Preparar platos para luego congelarlos, y así no tener que acudir a los precocinados, que en general, son ricos en sodio.

Hoy en día, existen diversos productos en el mercado pobres en grasa, colesterol y sodio (comprobar etiquetado).

Si se come fuera de casa, elegir del menú ensaladas, aves o pescados a la parrilla en lugar de fritos o guisos. Para evitar la adición excesiva de salsas se puede pedir que éstas se sirvan a parte, y uno mismo adicionarla.
¿Cómo cocinar y condimentar?
El mejor método de preparar los alimentos es el cocinado sin sal añadida.

Evitar las excesivamente grasas como guisos, estofados, frituras, empanados y rebozados.

Preferir las carnes y pescados a la planchas, parrillas, asados (horno, papillote), microondas, hervidos o cocidos, al vapor.

Es preferible la cocción al vapor que el hervido, ya que los alimentos conservan su sabor natural y no se hace necesario sazonar.

Se puede reducir el sodio de los alimentos si utilizamos remojo prolongado (más de 10 horas) o doble cocción, cambiando el agua a mitad de la misma ya que el sodio se disuelve y queda en al agua (deberemos desecharla siempre). Es útil emplearlas en verduras, legumbres y pescados congelados y en conserva.
Para que la comida resulte más apetitosa se pueden emplear diversos condimentos:
- Ácidos: Vinagre de manzana o vino, zumo de limón.
- Aliáceos: Ajo, cebolla, cebolleta, cebollino, chalota, puerro.
- Hierbas aromáticas: Albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, tomillo, orégano, perejil, mejorana…
- Especias: Pimienta (negra o blanca), pimentón, azafrán.

El vinagre y el aceite (oliva y semillas) pueden ser macerados con hierbas aromáticas.

En la elaboración de salsas, los vinos u otras bebidas alcohólicas como ingrediente flambeados pueden hacer más sabrosas diversas recetas.
Además… (no todo es comer)
• En personas hipertensas obesas una dieta hipocalórica bajo control de un especialista ayuda a normalizar la tensión.
• El exceso de alcohol aumenta la presión arterial, por tanto, se debe moderar su consumo (no más de 2 vasos de vino al día).
• Es necesario suprimir el tabaco por ser un factor de riesgo añadido ante enfermedades cardiovasculares.
• El ejercicio físico moderado practicado de forma regular ayuda a mejorar el control de la tensión arterial.
• El estrés mantenido produce elevaciones de la tensión arterial, por tanto es necesario aprender a relajarse y a llevar un ritmo de vida más saludable.
Alimentos Aconsejados
Leche y lácteos: Leche, cuajada, yogur y otras leches fermentadas preferiblemente no azucaradas y quesos.
Carnes, pescado, huevos y sus derivados: Preferir las carnes que menos grasa contienen.
Cereales, patatas y legumbres: Todos salvo los indicados en “alimentos limitados”.
Verduras y hortalizas: Todas, y preferiblemente una ración diaria en crudo (ensalada).
Cereales, patatas y legumbres: Todos salvo los indicados en “alimentos limitados”.
Frutas: Todas salvo las indicadas en el apartado de “alimentos limitados”.
Bebidas: Agua, caldos, infusiones y zumos, bebidas refrescantes no azucaradas.
Grasas: Aceites de oliva y semillas (girasol, maíz, soja…), mantequilla, margarinas vegetales.

Alimentos permitidos (Consumo moderado y ocasional)
Leche y lácteos: Batidos lácteos, yogures azucarados, petit suisse, natillas y flan.
Carnes semigrasas, jamón y fiambres
Cereales: Cereales de desayuno azucarados (sencillos, chocolateados, con miel).
Bebidas: Zumos comerciales azucarados.
Otros productos: Miel, mermeladas, bollería y repostería sencillas (las que en composición más se parecen al pan: bollo suizo, bizcochos de soletilla), helados y sorbetes, mayonesa.

Alimentos limitados (consumir de forma esporádica o en pequeñas cantidades)
Leche y lácteos: Leche condensada.
Carnes grasas, productos de charcutería y vísceras
Cereales: Galletas rellenas, chocolateadas o bañadas con soluciones azucaradas, etc.
Frutas: Fruta en almíbar, frutas desecadas y frutas confitadas
Bebidas: Bebidas azucaradas tipo cola y, según hábitos, bebidas alcohólicas de baja graduación (cerveza, vinos de mesa, sidra).
Grasas: Nata, manteca, tocino y sebos.
Otros productos: Pastelería y repostería rellenas, chocolateadas o bañadas en soluciones azucaradas, golosinas y dulces, etc.
Edulcorantes: Azúcar común o sacarosa, fructosa y jarabes de glucosa.

Obesidad

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OBESIDAD

Definición

La obesidad es un exceso de grasa corporal que por lo general se ve acompañado de un aumento de peso.

Existen dos tipos de distribuciones morfológicas: la obesidad superior o androide, y la inferior o ginoide. La primera es aquella en la cual existe acumulación de grasa a nivel abdominal. Está fuertemente asociada con complicaciones cardiológicas y metabólicas. Predomina en los varones. En la obesidad ginoide en cambio, hay mayor cantidad de grasa en la cintura pelviana y las complicaciones se resumen fundamentalmente en trastornos circulatorios y en las articulaciones. Este tipo de obesidad predomina en las mujeres.

Causas

Las causas de la obesidad son múltiples, e incluyen factores hereditarios, psicológicos, endócrinos y metabólicos.

Dos puntos a tener en cuenta son:

- La ingesta de calorías superior a la necesaria.
- La menor actividad física.

La herencia tiene un papel importante. Tanto es así que los niños de padres obesos tienen un riesgo diez veces superior a lo normal de sufrir la obesidad.

En parte, esto se debe a tendencias metabólicas de acumulación de grasa. Pero por otro lado se debe a los hábitos culturales de alimentación y al sedentarismo, que contribuyen a repetir los patrones de obesidad de padres a hijos.

Consecuencias clínicas
La obesidad se asocia con un mayor riesgo de:

- Coronariopatía
- Diabetes Mellitus tipo II
- Hipertensión
- Jadeos y problemas respiratorios
- Enfermedad cerebrovascular
- Cálculos biliares
- Osteoartritis y dolor de espalda
- Gota

Por estas consecuencias es que la obesidad lleva a una disminución en la expectativa de vida de una persona.

Alimentos recomendados

Lácteos: leches, yogures y leches cultivadas descremadas.

Quesos: untables blancos, maduros descremados, ricota descremada y cottage.

Huevo: pueden consumirse hasta tres unidades semanales.

Carnes: cortes magros de vaca como lomo, peceto, nalga y cuadril. Carnes blancas de pescado y pollo sin piel ni grasa.

Hortalizas: todas están permitidas, haciendo hincapié en aquellas de hoja verde, consumiéndolas crudas en lo posible. Con menor frecuencia consumir papa, batata y choclo.

Frutas: todas permitidas, preferentemente comerlas crudas y si es posible con su cáscara. En menor frecuencia consumir banana, higo y uvas.

Cereales y derivados: pastas secas, arroz integral, arroz blanco, avena y sémola. Se deberá tener precaución con los fideos al huevo, pastas rellenas y tapas de tartas y empanadas.

Panificados: se recomienda el francés pues los de salvado pueden estar elaborados con alto contenido de grasa. También galletitas de bajo tenor graso.

Dulces y mermeladas: se prefieren dietéticos.

Edulcorantes: para endulzar preparaciones.

Cuerpos grasos: aceites vegetales. Se recomiendan los de uva, maíz, girasol y oliva. No deben ser sometidos a cocción o calentamiento.

Infusiones: café con moderación, té, mate, manzanilla y boldo.

Bebidas: agua con o sin gas, jugos de frutas naturales, jugos comerciales dietéticos, bebidas a base de hierbas dietéticas.

Condimentos: sal, aromáticos, aliáceos, picantes, vinagre y jugo de limón.

Para tener siempre presente

- Mejorar la calidad de la alimentación, aumentando el aporte de fibra y disminuyendo el sodio y el colesterol de la dieta.
- Modificar pautas y conductas alimentarias; se ha comprobado que el obeso llega al peso meta y recupera inmediatamente el peso perdido si no se han inculcado pautas y conductas correctas. Es fundamental aprender a comer.
- Aumentar la actividad física, ya que es un componente importantísimo para el correcto balance energético.
- El apoyo familiar debe estar presente en todo momento.

Síndrome Metabólico

meta3nt_1.jpg ¿Qué es el síndrome metabólico?
El síndrome metabólico (SM) –conocido también como síndrome plurimetabólico, síndrome de resistencia a la insulina o síndrome X- es una entidad clínica controvertida. Se caracteriza por la presencia de insulinoresistencia e hiperinsulinismo, cifras elevadas de presión arterial, alteraciones lipídicas (hipertrigliceridemia, descenso del cHDL, presencia de LDL, aumento de ácidos grasos libres y lipemia postprandial) y obesidad.
Clínicamente la resistencia a la insulina (RI) se define como la incompetencia de una determinada concentración de insulina para conseguir el control de la glucosa. Es una anormalidad celular compleja que implica fundamentalmente al tejido adiposo, al hígado y al músculo esquelético. Además de la susceptibilidad genética precisa de la presencia de otros factores ambientales:
• Obesidad central o abdominal.
• Sedentarismo.
• Dieta hipercalórica rica en grasas y carbohidratos.
• Tabaquismo.
Otros factores relacionados con la RI y el SM son:
• Hiperuricemia o gota.
• Hipercoagulabilidad y defectos de la fibrinolisis.
• Hiperleptinemia o resistencia a la leptina.
• Y también: homocisteína, hígado graso, cálculos biliares, osteoporosis, síndrome del ovario poliquístico.
No existe una definición consensuada internacionalmente, sin embargo, desde un punto de vista práctico y eminentemente clínico los parámetros más extendidos para identificar el SM son los propuestos, de manera simplificada, por el NCEP ATP-III:
Hombres Mujeres
Obesidad abdominal (perímetro cintura) > 102 cm. > 88 cm.
Triglicéridos ≥ 150 mg/dl ≥ 150 mg/dl
cHDL < 40 mg/dl < 50 mg/dl
Presión arterial ≥ 130 / ≥ 85 mmHg ≥ 130 / ≥ 85 mmHg
Glucemia en ayunas ≥ 110 mg/dl ≥ 110 mg/dl
El síndrome metabólico triplica el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular (hasta el 80% de los pacientes que padecen SM, tienen complicaciones cardiovasculares). También se asocia a un incremento global de la mortalidad por cualquier causa.

1. Principios Básicos del tratamiento
Como primera medida debería apuntarse a conseguir modificaciones en el estilo de vida (disminución de peso, dieta y actividad física) y solamente añadir drogas cuando las medidas anteriores son insuficientes.
2. Reducción de peso
La pérdida de peso tiene una importancia primaria en el manejo del SM. Estudios han demostrado que aún una reducción moderada de peso (en un rango de 5-10% del peso corporal inicial) está asociada a una mejora significativa en varios de los componentes del SM (hipertensión, dislipemia y niveles de glucosa).
Esta reducción de peso debe resultar de una menor ingesta calórica (con disminución de 500-1000 cal/día), también de una adecuada actividad física que aumente las pérdidas energéticas seguidas por una modificación de la conducta a largo plazo.
3. Dieta
Según un acuerdo general, las personas con SM deberán adherirse a un contexto de principios dietarios:
• Baja ingesta de grasas saturadas, grasas trans, y colesterol.
• Reducción en ingesta de azúcares simples.
• Aumento en la ingesta de frutas, vegetales y granos enteros.

Hiperinsulinismo

HIPERINSULINISMO: Un problema de estilos de vida.

El hiperinsulinismo es consecuencia de un desorden alimentario que está atacando frecuentemente en estos días, sobre todo a aquellas personas que llevamos un estilo de vida muy agitado, y que en muchos casos por necesidad, tenemos la “obligación” de hacer nuestras comidas fuera de la casa, alimentándonos en estos casos de lo “primero” que encontremos en la calle, y si a todo esto le sumamos la globalización, y lo famosas que se han convertido en nuestros tiempos las cadenas de comidas rápidas, podemos visualizar un poco mejor como este estilo de vida está haciendo que poco a poco degeneremos nuestra alimentación, y así nos ocasionemos cada vez mas problemas alimentarios, que se pudieran evitar, como es en el caso del Hiperinsulinismo.

Ahora bien, ya sabemos que el Hiperinsulinismo es un trastorno alimentario, pero, como logramos padecer esto??, según muchos autores el hiperinsulinismo es simplemente tener mucha insulina en sangre, pero a que se debe ese exceso de insulina?, pues bien, en muchos casos, como en el propio se debe a un intento un poco inútil de tratar de ganar peso a través de una hiperalimentacion, que en algunos casos se basa en consumir de forma excesiva los hidratos de carbono, entiéndase como pastas, pan, azúcar refinada, dulces en exceso, y por supuesto las comidas rápidas como hamburguesas, perros calientes, etc.. esto desemboca en el aumento en exceso de secreción de insulina, que actúa de la siguiente manera: Nosotros normalmente en ayunas tenemos una tasa de glucosa en sangre de 1g por litro de sangre. Si esta tasa de azúcar (glucosa) en sangre baja, la hormona glucagon se encarga de subirla para que esté como mínimo a eso. Luego tenemos la hormona contraria, la insulina, que se encarga de bajar los niveles de glucosa en sangre, y para ello, después de comer un carbohidratos, nuestra glucemia aumenta, y el páncreas secreta insulina para que la glucemia vuelva a niveles normales.

Por otro lado, como sabe una persona que está desarrollando un hiperinsulinismo?, el primer signo está muy claro y es reconocer que no se mantiene una alimentación balanceada y hábitos alimentarios adecuados, el siguiente seria encontrarse con un exceso de apetito a predominio de horas de la mañana y nocturnas, especialmente por los dulces y otra fuentes de carbohidratos, sensación de “bajas de azúcar” en sangre (mareos, frialdad, debilidad, visión borrosa, sudoración, somnolencia) cuando no comemos a la hora y/o cuando comemos dulces, entre otros.

Para el control del hiperinsulinismo es importante contar con la intervención del nutricionista dietista, que es quien nos guiara de una mejor manera sobre cuales alimentos, o que régimen alimentario seguir en estos casos, ya que cada uno de nosotros tenemos requerimientos nutricionales distintos, y en algunos casos, metas de tipo estético en cuanto al control del peso, sin embargo a groso modo, algunas recomendaciones dietéticas nutricionales para el control del Hiperinsulinismo pueden ser: hacer 5 comidas al día a un horario regular (cada 3 a 4 horas desde la mañana), evitar el azúcar refinada, ingerir mas fibra soluble como frutas y verduras, además de vegetales. Reducir el exceso de almidones. Mantener la ingesta de proteínas en los niveles recomendados, debido a que la proteína estimula la secreción de insulina. La cantidad y calidad de los alimentos ricos en carbohidratos se personaliza luego de calcular cuanto y a que hora necesitamos.

A todo esto se debe incluir por supuesto una rutina de ejercicios diaria, que debe comenzar con ejercicios de leve intensidad como caminar 15 minutos hasta lograr por lo menos de 60 a 90 minutos diarios.

El Hiperinsulinismo es un desorden alimentario que como podemos observar se puede controlar si mantenemos una dieta adecuada, y tratamos de llevar un estilo de vida de una manera que podamos tomarnos unos minutos para hacer nuestras comidas de una forma correcta sin hacer esfuerzos innecesarios para ganar o perder peso, además la hora de la comida debe ser un momento para compartir en casa, ya que así alimentamos no solo nuestro cuerpo sino también nuestro espíritu.

Si estas interesado en conocer mas sobre este desorden alimentario u otro relacionado, o si padeces la enfermedad no olvides visitar tu nutricionista dietista, quien es la persona indicada para informarte y orientarte acerca de esto, y ayudarte a alcanzar tus metas alimentarías.

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